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Las primeras clases, las más importantes

Los profesores debemos priorizar lo importante

Los profesores debemos priorizar lo importante

Hay un montón de cosas que tus alumnos irán aprendiendo con otras personas o de otras situaciones en la vida. Pero hay unas pocas cosas que sólo las podrán aprender contigo. Como profesor debes crear entornos y situaciones en las que tus alumnos puedan aprender lo que de otra manera nunca tendrán oportunidad de conocer.

Y recuerda....hacer bien algo intrascendente, no lo convierte en importante.

Hacer Coaching en las primeras clases

Hacer Coaching en las primeras clases

¿Por qué no dedicas las clases de las dos pimeras semanas a que tus estudiantes te vean como una persona, a establecer relación personal y emocionel con ellos? A preguntarles por lo que les fascina, a interesaste por sus problemas y preocupaciones, a te te cuenten sobre su vida, sus mascotas, sus amigos, sobre cómo ven el futuro...

Proponles clases a la carta donde ellos eligen la actividad y donde alguien al final evalua la actividad: qué hemos hecho bien y qué debemos mejorar. Y en grupos pequeños 3 chicos o 5 chicas. Primero a todos les enseñas fotos de tus vacaciones, les cuentas cómo es tu vida, lo que recuerdas que sentías a su edad, los problemas frustraciones que tenías, tus ilusiones lo que se cumplió y lo que no, cómo te organizaste para conseguir metas...

Cuida tu relación emocional con tus alumnos

Cuida tu relación emocional con tus alumnos

Las personas sólo aprendemos de alguien que nos cae bien. Por eso es tan importante para un profesor aprender a transmitir emociones positivas en el aula y a desarrollar las capacidades nucleares de los estudiantes para lograr buenos resultados académicos. El profesor-coach debe desarrollar su empatía, su capacidad de escucha para conocer las circunstancias particulares de cada estudiante, para ayudarles "a reflexionar y encontrar las respuestas por sí mismos".

Frases para pensar

Frases para pensar

Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.Proverbio hindú.

El colmo de la estupidez es enseñar lo que luego  van olvidar Erasmo de Roterdam: hay cosas que se aprenden para toda la vida (aprendizaje profundo y permanente) y otras que sólo las memorizas para el examen y luego olvidarlas.

Cuando vas a pescar no les pones chocolate que es lo que te gusta a ti, les pones gusanos que es lo que le gusta a los peces (cómo motivar a los estudiantes)

Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro. Proverbio chino.

Si les pones música y no bailan, cambia la música.

Si no vives como piensas, acabarás pensando como vives.

Lo que de raíz se aprende nunca del todo se olvida. Séneca.

Esfuerzate, no para aprender una cosa más, sino para aprender mejor. Lucio

Anneo Séneca.

Pide a tus profesores que te enseñen a distinguir lo que es importante. Sowell.

Analfabeto no es quién no sabe leer; es el que, sabiendo leer, no lee.

Enseñar a  personas no es llenar un vaso, sino encender una lámpara. Plutarco

La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón. Hendricks: sin una conexión emocional el estudiante no aprende.

Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada. Proverbio africano.

El que no sabe que no sabe, es un necio; apártate de él. El que sabe que no sabe, es sencillo; ayúdale a aprender. El no sabe que sabe, está dormido; despiértalo. Proverbio árabe.

La vida es muy cruel con quién no sabe: la ignorancia te hace esclavo. Lee.

Dame serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, coraje para cambiar lo que puedo cambiar y sabiduría para ver la diferencia. 

Si no quieres que se sepa, no lo hagas. Proverbio chino.

Necesitamos a los demás, pero necesitamos mucho más que nos necesiten.

Un libro abierto es un amigo que te habla; cerrado un amigo que espera; y olvidado, alguien que te perdona. Proverbio hindú.

No necesitas el taladro, necesitas el agujero. (si necesitamos hacer un agujero y compramos un taladro que no volveremos a utilizar, estamos derrochando)

Si das pescado a un hombre hambriento, come una jornada. Si le enseñas a pescar, comerá toda la vida. Lao-tsé.
Lo maravilloso de aprender algo, es que nadie puede arrebatárnoslo. B.B. King.
 
Educar es ampliar las ventanas por las cuales vemos al mundo. Glasow
 
Algunas personas nunca comprenden nada, porque todo lo aprenden demasiado pronto. Alexander Pope.

La importancia de las primeras clases

La importancia de las primeras clases

Las primeras clases son las más importantes

El estudiante elije aquellos profesores en los que confiará y de los que se propone aprender. Y en esta elección son fundamentales las primeras clases.

Mi propuesta es utilizar las primeras sesiones para hacer todo lo posible por estar dentro de ese grupo de profesores elegidos. ¿Cómo hacerlo?

En las tres primeras sesiones no les hablaré ni de la asignatura, ni de programaciones, ni de métodos de evaluación, ni de objetivos, ni de normas. Estas primeras clases las dedico dos cosas que, si las conseguimos, producirán efectos sobre el resto de los aprendizajes (tres clases con efectos multiplicadores sobre el aprendizaje).

1. Buscar un vínculo emocional con el grupo

Les intento explicar que lo más importante es saber que somos un grupo de personas que nos reuniremos para llevarnos bien y aprender. Que somos importantes unos para otros, que estamos allí para ayudarnos, aceptar retos, divertirnos y aprender a ser más inteligentes y mejores personas.

Qué nunca les hablaré de responsabilidad y disciplina: lo que les pido es compromiso y su confianza.

Compromiso para hacer todo lo posible por mejorar (su inteligencia y sus emociones), su compromiso por sentir curiosidad por conocer cómo funciona el mundo, por qué ocurren las cosas.

Y confianza. Aquí estamos todos aprendiendo: vosotros aprendéis a dejaros ayudar, a que entre todos aprendamos otras maneras de hacerlo mejor, y yo aprendo cómo ayudar a cada uno de vosotros de la mejor manera.

Y os ofrezco compromiso y confianza. Me comprometo a no juzgaros, a no etiquetaros y a convenceros de que con vuestro esfuerzo y vuestro trabajo, bien orientado, seréis más inteligentes y más capaces; ampliaréis vuestros conocimiento, mejoraréis vuestra manera de pensar y desarrollaréis la curiosidad de investigar el mundo. Y que confío en vuestras posibilidades, en vuestra determinación, y en vuestras ganas de progresar. Os respetaré y os admiraré por vuestro esfuerzo, por vuestro trabajo. Pero también por vuestra empatía, vuestra amabilidad y vuestra alegría. Podéis confiar en mí sobre todo porque no os obligaré a encajar en el concepto estándar de talento.

Y que os quede clara una cosa: no soy ni más inteligente ni mejor que vosotros. Sólo os gano en dos cosas: tengo más experiencia y a lo largo de mi vida me he esforzado y he trabajado más que vosotros.

Ayudarme a ayudaros. Me encanta aprender, y dar clases es una manera estupenda de aprender.

 

 

2. Conseguir la mejor actitud para superarse.

Siempre es posible cambiar de forma sustancial el nivel de inteligencia de un estudiante, con entusiasmo, trabajo duro y mentalidad positiva. Quienes empiezan menos inteligentes, a veces acaban siendo los más inteligentes. “No te abandones, si te niegas a aprender te estás negando una inteligencia mejor, estás renunciando a ser mejor”. Hay que desechar la mentalidad de que lo que vale es el talento, las capacidades: porque lo importante en la vida es el trabajo y la voluntad para conseguir lo que quieres: el mundo está lleno de gente con talento que fracasan o se estancan por no esforzarse.

Cuando los estudiantes comprenden que el instituto es un medio para desarrollar su cerebro, cuando son conscientes que con el esfuerzo llegan a ser más inteligentes y más capaces, dejan de sabotearse a sí mismos.

“No derroches tu esfuerzo en demostrar tus habilidades, relájate y dedica tu energía a aprender”. “Cuando te evalúen no temas los desafíos, no temas no saber las cosas difíciles, porque sólo los grandes retos permiten que te vuelvas más inteligente”. Porque el gran reto no es acertar en las respuestas, no es lo inteligente y habilidoso que eres ahora. El gran reto es esforzarse y trabajar para hacerse más inteligente para el futuro. Cuanto más difícil es conseguir el objetivo, resolver el problema, más crecerás mentalmente, incluso aunque de momento no consigas una solución definitiva, te hará crecer tu cerebro. Las cosas difíciles son las que te llenan el cerebro.

Conoce tus defectos y sé consciente de que no es nada irremediable: trabaja para mejorarlos. El mundo no se divide entre los inteligentes y los menos inteligentes, si no entre los quienes aprenden y quienes no aprenden.

Es imposible conocer las capacidades futuras de un estudiante en base a una evaluación actual: su potencial futuro sólo depende de su esfuerzo. Los malos resultados nunca deben afectar a nuestro ego (lo importante no es saber contestar, sino saber progresar), no deben ser un trauma que nos quite personalidad: deben servirnos para sacar nuevas energías, más ganas de trabajar. Si te abandonas estás negándote ser más inteligente y mejor.

Si enseñamos a nuestros estudiantes a construir su autoestima con los resultados (evaluaciones) aprenderán a proteger su autoestima y rechazarán retos difíciles porque en ellos se puede “fracasar”. Los profesores debemos valorar positivamente el fracaso cuando es el resultado del esfuerzo. ¿Cómo salir del fracaso?: no hay que buscar escusas, no culpar a los demás, obtener más información, ayuda de compañeros o profesor, y seguir trabajando. Porque aprendemos de nuestros errores hasta que empezamos a negarlos. Los profesores no debemos juzgar y etiquetar, si no orientar y ayudar.

Y esto es crucial en secundaria: cuando los profesores nos dedicamos a juzgar a los estudiantes, cuando las calificaciones desenmascaran sus debilidades y les convierten en ganadores y perdedores, muchos adolescentes dedican sus esfuerzos en proteger su ego y no se centran en aprender. ¿Cómo proteger su ego? Pues no esforzándose. Porque no esforzarse, no intentarlo, es la mejor escusa y te permite contar cuentos: “si me hubiera esforzado hubiera podido ser muy brillante”. Así surgen los malos estudiantes, que fuera de las aulas pueden ser personas maduras, inteligentes e interesantes que desaprovechan las oportunidades de las clases.

Aunque un libro mediocre o un profesor sea aburrido o no te caiga bien, tu verdadero talento es aprovechar incluso esas situaciones para concentrarte y mejorar.

Tenemos que mentalizar a los estudiantes de que es trabajo duro nunca les hará más vulnerables, si no más inteligentes. “Vuestro caballo correrá lo que pueda correr vuestro cerebro: cada vez que con esfuerzo aprendáis algo, seréis más inteligentes, y más fuertes, y vuestro caballo tendrá más oportunidades y las aprovechará mejor”. Que procuren estudiar para aprender, para ser más inteligentes, no para superar un examen o lograr una buena calificación.

Si no te sale, si no consigues hacerlo, no quiere decir que seas un incompetente, que no vales nada: quiere decir que te tienes que esforzar más, que debes pensar cómo organizarte mejor.

Y los profesores debemos ayudarles no valorando su talento (“es muy bueno”) si no valorando el esfuerzo (“trabajó mucho”). Las imperfecciones no son una vergüenza son un reto para mejorarlas: el “¿cómo es posible que no sepas?” de los profesores es contraproducente porque les roba a los alumnos la confianza en sí mismos, en la clase y en el profesor. Y las chicas, en esto, son mucho más vulnerables: en general, les afecta más lo que opinan de ellas.

Que los estudiantes “tengan que sudar tinta para conseguir algo”, debe hacer que los profesores no miremos tanto a “la falta de talento” y admiremos el esfuerzo de nuestros estudiantes: el esfuerzo no debe empequeñecer tus habilidades. Y no te preocupes por saberlo ya, por progresar rápido.

 

Por último, ahí van algunos consejos prácticos.

No presentarles los modelos “tipo genio”, mentes brillantes que gracias a su gran talento descubrieron o innovaron. Porque nos olvidamos de los más importante: de lo mucho que trabajaron, de lo que aprovecharon los progresos de los que les precedieron o de sus coetáneos.

No elogiar la rapidez o la perfección: son los principales enemigos del aprendizaje. Es mejor negar el elogio: “creo que era demasiado fácil para ti, te he hecho perder el tiempo, perdona. ..vamos a hacer algo que realmente te permita aprender”.

Quitarles presión: “Debe ser terrible sentir que todo el mundo está evaluándote (padres, profes, compañeros). No le doy importancia a la evaluación, para mí lo importante es que aprendas: y trabajando y esforzándote lo harás. Estoy seguro. Sólo haremos pruebas para saber si te esfuerzas lo suficiente y en la dirección correcta.

No mejoraré la autoestima de mis estudiantes protegiéndolos del fracaso. Seré claros a la hora de diagnosticar por qué no se ha progresado: hay que aprender de los fracasos, buscar las causas (trabajo insuficiente o mal orientado) y comprometerse a hacer lo necesario para conseguir el éxito. El verdadero talento es dejarse ayudar para aprender otras maneras de hacerlo mejor.

“Las cosas aburridas son un reto para aprender a concentrarnos. Veremos a ver si eres capaz de mantener la concentración”

No juzgo, enseño. Se trata de un proceso de aprendizaje. Coger a adolescentes con potencial y machacarlos con el peso de una etiqueta es una verdadera tragedia, además de una estupidez.

Cuéntanos tus sueños, explícanos tus proyectos.

Cuéntanos tus sueños, explícanos tus proyectos.

 

Cada estudiante explica en dos minutos cual es su elemento: los contenidos que le ilusionan, los campos de conocimiento que le entusiasman, los temas que le "supermotivan" o emocionan: ¿Cual es tu PROYECTO, qué tienes ilusión por hacer, desarrollar, con qué te gustaría ganarte la vida? Explicará luego como se organizará para desarrollar ese proyecto. Utilizando un símil, si el proyecto es subir una montaña, explicar qué camino eliges para escalarla. Los compañeros le darán ideas para desarrollar el proyecto de manera más eficaz. Después cada compañe@ destacará dos competencias que necesitará, o que al menos le podrían facilitar la tarea de desarrollar el proyecto.

CAPACIDADES

1. Capacidad para observar: saber mirar y percibir nos ayuda a aprender, a identificar los problemas, a comprender qué cosas se pueden mejorar…,

2. Valorar el saber, el conocimiento. Saber te da más oportunidades: sabiendo se entienden mejor los problemas y se encuentran mejores soluciones. Tener disposición a aprovechar lo que la gente que te puede enseñar a hacer, a aprender, a entender. Acercarse a quien sabe cómo hacer o mejor sabe hacerlo es la mejor forma de aprender. Si no puedes conseguir que alguien que sabe te dedique tu tiempo, puedes recurrir a libros que ha escrito.

3. Calidad en la comunicación: elocuencia, fluidez verbal y consistencia lógica para argumentar, discutir, habilidad para expresar ideas, simpatía, capacidad para razonar, convencer,..

4. Sabe aprender por tu cuenta. Aprender a descubrir tus potencialidades y a diseñar una buena ruta para desarrollar las capacidades que necesitarás para conseguir lo que te ilusiona, hacer planes de cómo cultivar esas cualidades que necesitarás.

5. Capacidad para crear, reinventar e innovar: dar enfoques diferentes y buscar soluciones innovadoras, extrapolar, imaginar otras utilidad, combinar ideas, abstraer, proyectar a otras situaciones o entornos (ser creativo). Saber que la creatividad se cultiva y desarrolla. Las personas creativas tienen más flexibilidad mental para adaptarse a un futuro inesperado e impredecible.

6. Desarrollar capacidad de liderazgo: convencer y activar a otros, ser emprendedores y proactivos, tener coraje y empuje para atreverse a poner en marcha proyectos. Aprovechar el trabajo en grupo (inteligencia del grupo): aprender escuchar y saber ser elocuente para ser escuchado y valorado. Desarrollar el talento de mediar en conflictos y negociar.

7. Saber aplicar lo aprendido: empuje y energía para aplicar los conocimientos aprendidos a proyectos que creen valor añadido para la gente. Las cosas no mejoran cuando conozco la solución, si no cuando la pongo en práctica.

8. Aprender a ser un estratega que observa, analiza, innova, planifica y organiza. Saber planificar del desarrollo de un proyecto, tener habilidad para modificar y adaptar lo que no salga bien. Desarrollar el talento y la actitud positiva para aprovechar las situaciones menos favorables (un profesor regular, una situación problemática, superar un fracaso...)

Decálogo para una educación del siglo XXI

Decálogo para una educación del siglo XXI

1. El sistema educativo necesita una reforma a gran escala. No basta con parchear el sistema que tenemos, es preciso transformarlo.

2. El sistema educativo actual promueve la pasividad: te sientas y un profesor te explica qué respuestas debes aprender. Y necesitamos ciudadanos proactivos, capaces de cambiar la realidad, que tengan empuje para proyectar, emprender, hacer.

3. Hay muchas maneras de ser inteligente y la escuela sólo acepta la inteligencia académica universitaria. Pero el razonamiento matemático y verbal solo son dos formas concretas de inteligencia, entre otras muchas. Todas las inteligencias son diferentes, es tan singular como la huella dactilar.

4. La tecnología que con más urgencia necesitamos desarrollar está dentro de nuestras cabezas. Tenemos que educar a las nuevas generaciones de una forma más sofisticada: no se trata de aprender las respuestas correctas a los contenidos del currículo. Tenemos que acabar con la dictadura de los currículos y los contenidos que desprecia cosas más prioritarias como las capacidades y competencias: la capacidad para innovar, el empuje para diseñar y echar a andar proyectos, la tolerancia al fracaso de los proyectos, observar, identificar problemas y darles soluciones diferentes, capacidad para emprender y correr riesgos, comunicar y convencer, adaptarse a entornos cambiantes, desarrollar el talento para automotivarse, capacidad para aplicar los conocimientos, para liderar proyectos,…Además los contenidos concretos se olvidan pero las competencias y el aprendizaje profundo no.

6. Si desarrollas competencias generales, aunque el mundo se vuelva al revés, siempre encontrarás la manera de utilizar esas capacidades básicas. Por el contario, si basas tu educación en el currículo, en aprender contenidos concretos, lo tendrás más difícil para adaptarte a situaciones nuevas o impredecible.

7. Céntrate en lo que te apasiona, en lo que te entusiasma, estarás más motivado y tu aprendizaje será más profundo. Cuando estás en tu “elemento” desarrollas más talento práctico, eres más creativo e innovador y puedes idear oportunidades que antes no existían. Además, tu nivel de compromiso y constancia será mayor por una razón: recibes más energía de la que gastas y siempre tienes las baterías llenas.

8. Los profesores debemos entender “quiénes son” nuestros estudiantes y descubrir sus potencialidades. Nuestro objetivo principal será ayudarles a planificar una buena ruta que desarrolle sus capacidades, a elaborar proyectos, enseñarles a preguntarse cuáles son sus intereses, sueños y talentos, a averiguar de qué mundo laboral quieren formar parte en el futuro. Se trata de empujar a los estudiantes a descubrir su potencialidades, cómo (y dónde) deberían cultivarlas, abrirles la mente para que descubran y creen las mejores portunidades, planificar los pasos necesarios para lograrlas y convencerlos de lo que pueden llegar a conseguir. 

9. La forma más elevada de inteligencia es pensar de manera creativa, es idear oportunidades nuevas. La imaginación y la creatividad es lo que nos ha traido de las cavernas a las ciudades, de la carroña a la cocina, del hacha de sílice al AVE. Es la base de todo lo que es característicamente humano. Entonces, ¿cómo es posible que nuestro sistema educativo no dedique ni un solo minuto a algo tan esencial como la creatividad?

10. La gente cree que la creatividad no se puede aprender. Pero la creatividad, como la capacidad de escribir o leer, se aprende y se desarrolla. Todos podemos aprender a ser creativos si trabajamos y premiamos las cualidades creativas. Todos ganamos siendo creativos: mecánicos, panaderos, administrativos, carpinteros, ganaderos, profesores si son creativos idearán mejores opciones, procedimientos, que añadirán valor a su trabajo y al bienestar de la gente.